En los años cincuenta, siguiendo la estela comprometida de los ensayos de W. Eugene Smith, los fotógrafos se autodefinieron como “humanistas”. Es decir, se esforzaban para que sus fotografías siempre tuvieran como tema central el ser humano y, más allá del retrato, se proponían captar el ambiente que confiere alma a los sujetos. Tanto si se trata de un ser humano -un hombre, una mujer o un niño- como si se trata de un objeto, de un animal o incluso un paisaje, la intención humanista subyace los temas para expresar la condición humana. Terré resalta en su trabajo momentos de la existencia del ser humano, aunque desdibujados. Momentos irrepetibles, pero en cierto modo eternos, en las arquitecturas, en los objetos abandonados, en los animales domésticos…
Graphic Design