El guiño de humor que aparece en todas las fotos de Ricard Terré no es casual, sino pretendido. No se puede apreciar su trabajo bajo una clave puramente trascendental, o al menos trascendental a la vieja usanza. Su valentía fue saber tratar los temas más graves a través de la mirada siempre alegre de niño.
Más allá de la transversalidad de la ironía, Terré creó un conjunto separado que llamó “Ironías”. Allí, como cajón de sastre, iba metiendo todo aquello que excedía sus otras series más temáticas.